lunes, 4 de abril de 2011

Los Hijos del Gran Hombre


Por Gabriela Montiel

El Gran Hombre en la sociedad moderna, así como en el pasado, cuenta con una serie de estrategias para declarar y sustentar su estatus, su posición dominante, su función de control y la concentración de poder. A su vez, cuenta con élites creadas para mantener el simbolismo y la ritualización de su persona; acumula y utiliza los recursos (dinero, medios productivos, beneficios) y posee una masa de personas que más que meros seguidores funcionan en la práctica como hijos e hijas obedientes y disciplinados.

Los hijos e hijas del gran hombre van desde los funcionarios más cercanos a él, pasando por los anillos intermedios del sistema de poder, para llegar a lo que se conoce como la base, es decir, la mayoría de la masa de seguidores/hijos del gran hombre.

Desde el funcionamiento de las jefaturas, hasta llegar a los modernos estados, la concentración del poder se ha ido convirtiendo en la razón de la existencia y solo unos cuantos llegarán a poseerlo y utilizarlo, de tal forma, que la desigualdad es parte de la realidad social.

Alrededor del Gran Hombre se construye toda una serie de prácticas, códigos y normas que surgen en principio para diferenciar la posición superior de este, de la del resto de grupos como subordinados, los cuales si se suman a las filas y élites de la gran familia del Gran hombre tienen asegurada la protección, beneficios, garantías, cuotas pequeñas o medianas de poder y derechos sobre el resto de los grupos que no se afilian a la Gran Familia.

El funcionamiento de la Gran Familia se sostiene en base a una clara jerarquía; en esta estructura el Gran Hombre se encuentra en la cúspide, desde esa posición observa y controla cada acción, cada amenaza de crítica, cada posible levantamiento de los sectores de la población o del grupo que no sean adoradores de su doctrina.

Desde su trono, el Gran Hombre construye una serie de alianzas estratégicas con hombres de nivel medio y bajo, con los cuales mediante juegos de distribución de poder y repartición de beneficios se crean las jugadas que se irán lanzando con el fin de centralizar el poder, de controlar y de dominar a la mayor parte que sea posible de los grupos, con el fin de legitimar por la vía de la imposición, de la manipulación y del engaño su condición de líder único, correcto y necesario.

La idea del Gran Hombre es asegurar que su familia crea realmente que es el único que puede cumplir la función de proteger, educar y defender a los miembros de esta unidad. Por lo tanto uno de los elementos importantes dentro del sistema de la Gran Familia es establecer de manera rotunda para cada uno y una de los y las miembros/as, que la autoridad del padre/Gran Hombre no puede ser cuestionada, rechazada o desobedecida, que la naturaleza de su autoridad parte de un origen mítico, sagrado y muy apegado a la idea de salvación. El objetivo es que la Gran Familia perciba al gran hombre como un ser imprescindible, es única y exclusivamente con y a través del Gran Hombre que la familia logrará una mejor vida, paz, seguridad, alegría, bienestar y salvación ante un mundo amenazante e injusto.

Bajo este entramado de manipulación psicoafectiva los miembros de la Gran Familia se perfilan como fieles seguidores del Gran Hombre. Este, que cumple función de Padre, a cambio de darles todo lo que necesitan lo único que pide a cambio es la obediencia, el compromiso y la sumisión. Por lo tanto hijos e hijas del gran padre proyectan su vida como un camino en el cual lo más importante de conseguir es quedar bien con el Gran Padre, cumplir con sus mandatos, aceptar de buena gana sus órdenes, respetar sus decretos y salir airosos si en un dado caso este los llama para luchar o defender su posición.

El gran hombre construye una serie de subsistemas dentro del sistema de la Gran Familia, de su gran estructura, de su legión; mediante lo que asegura las simpatías, los agrados, pero también los compromisos, y la militancia de mandos altos y medios a los que les asigna cuotas de poder que aseguran una base social en las esferas altas y medias de la Gran familia, las cuales a su vez trabajan por “asegurar” el compromiso y la simpatía del resto de las esferas familiares.

Los hijos e hijas por lo tanto se ven como parte de una comunidad idílica en la que el bienestar colectivo y la solidaridad son la esencia de la estructura construida por y para el Gran Hombre, ellos y ellas idealizan la figura del padre, lo ubican dentro de su imaginario como un modelo, un ejemplo y como la figura de autoridad que los inspira a funcionar en base a un objetivo común dictado por la voz de este Gran Personaje.

A los hijos les toca aprender el arte de la defensa de la familia, asegurar que todo este en “orden” que todo funciona según lo dicte el Reglamento Familiar, y que las planificaciones se lleven según manda la voz paterna. Esta voz paterna esta construida en principio a partir de la evidente imagen del padre, pero luego es apoyada y complementada por una serie de hombres cercanos a la gran figura y mujeres que tienen el papel de asesoras y en algunos casos de estrategas para las actividades a realizar.

Aún cuando el Gran hombre trabaja con otros y otras, a manera de un séquito, el poder al final se construye en base a su figura, el discurso tiene como eje central su persona y sus acciones heroicas, las acciones que la familia lleva a cabo son hechas pensando en su palabra, en los deseos del gran padre. Por lo tanto aún cuando en una mirada superficial se puede percibir como si se funcionara bajo una dinámica cooperativa y participativa, en el fondo la verdadera raíz que sostiene la vida familiar y los efectos que esta tiene en el resto de grupos sociales, se nutren de la centralización del poder, de un fetichismo por el control sobre el otro/la otra/los otros y por personalidad megalómana que evoluciona a sus anchas en un mundo en el que el culto al Gran Hombre/ Padre/SER es algo asentado y programado en los imaginarios de hombres y mujeres sociales.

El gran Hombre aún cuando suele pensar que el solo es grandeza, su culto es construido gracias a las decisiones de satisfacerlo, de quedar bien con él y de seguirle que sus hijos e hijas toman cada día no solamente por una programación cultural y un vacío psicoafectivo que necesita ser llenado con la idea de que el Gran Hombre se convierte y funciona en el Gran Padre que protege y ama, sino en base a un juego de relaciones políticas que lo que busca al fin es adquirir cuotas de poder, tener posibilidades de dominar y controlar en la escala que sea, ostentar una posición de estatus que permita a estos hijos e hijas sentirse en la cima, o al menos creer en esta idea.

La sola idea de imaginar estar en la cima, con la posibilidad de controlar vidas y de dominar es suficiente para que los hijos e hijas entreguen sus voluntades, vendan sus tiempos, silencien su pensamiento y programen sus vidas para cumplir con los mandatos de la Gran Familia.

La Gran Familia es percibida y vivida entonces, como el Gran Clan, donde la posición, los derechos y los beneficios se aseguran de acuerdo con la línea a la que se pertenezca, en este caso es bajo la línea paterna; por lo tanto se funciona en base a un patriarcado: la figura del hombre es que dirige el funcionamiento de los subsistemas familiares, ordena las vidas de sus miembros y decide sus destinos asignándoles según las necesidades del Gran Patriarca misiones y trabajos, según capacidades, lealtad y rendimiento. Estos tres elementos son medidos en base al grado de satisfacción que el Gran Hombre tenga con sus hijos e hijas.

La Gran Familia es lo que importa, los hijos e hijas obedecen y el Gran Hombre ordena y controla.

Artículo publicado en el Nuevo diario, enlace:

http://www.end.com.ni/opinion/99817_los-hijos-del-gran-hombre

1 comentarios:

7 dijo...

Las aplicaciones de estos conceptos y sistemas a la política moderna permiten contar con un marco de análisis profundo, sobre todo para recordarnos que lo que en apariencia se muestra como algo complejo y sofisticado (cultura política) en realidad tiende a estar enraizado en patrones ancestrales bastante sencillos, excelente escrito

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