Por Gabriela Montiel
En mi infancia solía sentarme en el porche de mi casa, algunas veces
sola, otras veces con mi hermano, y generalmente pasaba por la calle de la casa
alguien a quien mi madre calificaba de cochón. Recuerdo que pasaba pidiendo un peso, hacía algún chiste en el
que se terminaba burlando de sí mismo/a y continuaba su camino sobre unos
tacones de punta color dorado.
Cuando ya se había ido y en diferentes ocasiones mi madre expresó ellos son felices así como son, son
alegres. Tiempo después,
cuando crecí y me hice de amistades ella gustaba de señalar, ese se ve raro,
ese debe tener mañas, o hablaba a mis espaldas de mis amistades, de aquellas
que se veían sospechosas desde su óptica.
No tardé mucho tiempo al finalizar mi infancia, para darme cuenta que
existen los dobles discursos, un discurso que es aquel que cuida no decir nada
incorrecto (que significa lo que realmente la gente piensa); y otro en el que
se destapa todo y se conoce realmente la mirada de la persona.
En las familias, y en los diferentes espacios de socialización, existen
dobles discursos sobre todo de aquellos temas o situaciones que son vistas y
entendidas como tabú, raras, sospechosas, o que afectan al rayado moralismo que aun convive con esos
intentos de respetar a los y las demás en la realidad presente.
El tema de la homosexualidad, la realidad, la vida y la experiencia
homosexual es desde este doble discurso tratado desde un método que llamaré hipocresía selectiva; la cual en ciertos espacios no se
permite hablar mal de los y las que optan y viven estas realidades, pero en
otros espacios, sobre todo los más privados, como lo serían la casa. Es así que
dentro de la familia se devela todo el racimo de definiciones cargadas de lo
que procederé a llamar por asunto de sobriedad, desconocimiento.
Los significados y concepciones asociadas a la homosexualidad son
construcciones culturales e históricas que atraviesan procesos dinámicos, pero
que residen y se alimentan desde las estructuras de pensamiento, de creencias y
de valoraciones, que los grupos y las sociedades humanas configuran y validan a
lo largo del tiempo.
Cosas de cosas, argumentos de argumentos expresan las personas en
relación a la “supuesta tolerancia” que
posee y practican hacia personas de otras opciones sexuales y de vida. En una
ocasión durante una clase de inglés en la UCA se estaba discutiendo el tema de
la adopción por parejas homosexuales, muchos y muchas estaban en contra,
ya sea que lo manifestaran compartiendo su opinión o por los gestos en sus
rostros de desaprobación ante la posibilidad de que ocurriera.
Al mencionar el enfoque de derechos humanos, a establecer una familiar,
sin discriminación, sin limitaciones; una de las participantes de la discusión
manifestó Yo no estoy en
contra de ellos ni nada por el estilo, pero que pues no se besen en el
parque o en lugares públicos porque hay niños pequeños. Opinión fácil de contraargumentar.
¿Pero quién te prohíbe a vos besarte y manosearte con tu novio, con tu
pareja? Nadie. Derechos para unos/as y prohibiciones para otros/as. El asunto
es este que se percibe al/la homosexual, lo homosexual como lo que está mal,
por ser diferente, lo que aunque no se conoce ni se entiende se juzga, porque lo
dice la biblia, porque el Dios que ensenan en las familias y en las iglesias
dice que ser homosexual es pecado, pero que al mismo tiempo mandata Amar al
prójimo como a uno mismo, en fin, es de entender que siguiendo con la lógica de
ser hechos a imagen y semejanza de un dios, entonces muchos y muchas hereden
ese doble discurso que el padre enseña.
El doble discurso lo que hace desde la familia, desde el sistema
educativo formal y muchos otros espacios en los que se presenta; es confundir,
perjudica la reflexión positiva sobre la realidad, limita el reconocer a las
personas como sujetos/as de derecho, sin distinción, carcome la posibilidad de
diálogo, y es una estrategias nociva sobre todo en la cuestión de la
construcción de habito y personalidad en las nuevas generaciones.
Llegar a conocer al otro no pasa por el prejuicio, por las concepciones
generalizadoras, por el rechazo y el juicio, conocer al otro/la otra que es lo
que en parte falta para mejorar como sociedad, como humanidad; es acercarse,
dialogar, no creerse superior a, reconocer desde las libertades propias las
libertades del otro, desde el ejercicio de derechos propio el derecho a ese
ejercicio en el otro/la otra, los otros y otras, no se trata de que unos
cuantos y cuantas acaparen los derechos y libertades, se trata de
descentralizar y democratizar los derechos y las libertades, la satisfacción de
la vida y pues al final de cuentas, la felicidad por más compleja y dinámica
que sea.
El reconocimiento del otro es más importante que todo ese discurso de la
tolerancia y los elementos hipócritas que contiene y que encierra, desde el
significado formal de esta palabra pareciera que lo que más se practica cuando
se habla de tolerar es Sufrir
o soportar a alguien o algo, lo cual no aporta a este reconocimiento
necesario.
Aún cuando otras definiciones del verbo tolerar contienen Admitir
y respetar ideas, opiniones, acciones diferentes de las propias, son
más las definiciones referidas a aguantar algo, una situación, a una persona, o
en el caso analizado; identidades y grupos humanos.
Desde el contenido de tolerar resaltan más elementos referidos a Permitir,
consentir como si unos/as superiores cedieran permiso a otros/as
inferiores, así como; Resistir favorablemente, lo cual hace alusión
a la hipocresía que ya mencionaba anteriormente.
En el tema del reconocimiento, de las múltiples identidades, de la
flexibilidad y elasticidad con que las personalidades y las vidas se construyen
y se redefinen constantemente, el tolerar no aporta, el doble discurso confunde
y distorsiona, y la hipocresía carcome la posibilidad de un diálogo, un
encuentro de miradas y de vivencias y un estar cerca para construir una
sociedad más sana, para todos y todas, sin importar como cada uno y una se
quiera definir, sin juzgar por la decisión de con quién se va uno/a a la cama y
sin construir miradas y concepciones plásticas y huecas de las personas, de sus
historias y de sus realidades.

2 comentarios:
Muy lindo e interesante tu blog, amiga.
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Desde éste Sábado 10 de Dic., 10 baladas en español de Chile, México, Guatemala, España, Italia, El Salvador, Nicaragua, Puerto Rico, Argentina.
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Te espero.
Beto, desde Rosario-Argentina.
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